infeccion del tracto urinario (II)
El tratamiento de la ITU debe ser lo más precoz posible, por eso cuando la sospecha es importante, y sobre todo si existe fiebre, se iniciará incluso antes de recibir el resultado del urocultivo ; posteriormente se puede suspender si es negativo o cambiarlo si el germen detectado es resistente al antibiótico elegido de forma empírica. La duración de la antibioterapia será de 14 días en las febriles (altas) mientras que en las cistitis (bajas) puede ser suficiente una semana, salvo que se trate de cuadros recurrentes o que exista malformación urológica.
En los lactantes menores de 3 meses con ITU febril puede ser aconsejable el ingreso para administrar el antibiótico por vía intravenosa, al menos hasta que desaparezca la fiebre. También en casos de cuadro grave , antecedente de malformación nefrourológica o daño renal importante previo.
Cuando se diagnostica una ITU, sobre todo si es febril y/o ocurre en niños menores de 2 años se aconseja realizar una Ecografía renal y según los hallazgos de ésta se planteará una Cistografía; el objetivo es descartar malformaciones nefrourológicas que puedan favorecer la aparición de ITU. Al cabo de 6-12 meses muchos especialistas recomiendan una gammagrafía (DMSA) para valorar la posible afectación renal tras la infección.
En los niños mayores si son recurrentes se debe investigar una disfunción de la vejiga urinaria, aunque las infecciones no se acompañen de fiebre.
La importancia del diagnóstico y tratamiento correcto y precoz de la ITU, reside en la prevención de daño renal permanente (cicatrices post-infecciosas), que a largo plazo pueden desembocar en complicaciones serias como hipertensión arterial mantenida o durante los embarazos y grados diversos de mal funcionamiento renal en años posteriores.
En algunos casos (infecciones de repetición y cuando existan malformaciones urológicas importantes) puede instaurarse un tratamiento preventivo con dosis bajas de antibiótico diarias, aunque no está muy clara su efectividad.
La infección urinaria es una patología más importante de lo que se presume a nivel popular, el problema es que con frecuencia se diagnostica erroneamente: por exceso con las consiguientes exploraciones y tratamientos innecesarios, pero también en muchas ocasiones o no se diagnostica o se hace tarde o se trata de manera incorrecta, todo ello puede conducir a una afectación renal permanente (se dice que puede ocurrir en aproximadamente un 10% de infecciones febriles/altas).,,
infeccion del tracto urinario (I)
Los gérmenes que contaminan la orina normalmente proceden del tubo digestivo (vía ascendente), aunque también pueden llegar a través de la sangre, lo que ocurre con mayor frecuencia en los lactantes. Contribuyen a su aparición la malos hábitos higiénicos, la presencia de anomalías en las vías urinarias que conlleven un remanso o ascenso de la orina y la existencia de una mala función de la vejiga (que puede ser debida a problemas intrínsecos de la misma o derivados de unos hábitos incorrectos, como la retención o el vaciamiento incompleto).
La sintomatología de la ITU va a depender de la localización de la misma, siendo en las de vías bajas (cistitis), predominantes la micción dolorosa o muy frecuente o por el contrario la dificultad en iniciarla… cuando hay fiebre, afectación del estado general, dolor abdominal/lumbar hay que pensar más en las infecciones de vias altas/riñones (pielonefritis). En los lactantes hay que descartarla ante una fiebre cuyo origen se desconoce, irritabilidad, rechazo del alimento y orinas turbias , malolientes o con sangre.
Si hay sintomatología sugestiva de ITU, se debe realizar un primer examen de la orina mediante unas tiritas reactivas,donde se buscará la existencia de reacciones (nitritos, leucocitos…) que si están presentes, obligan a practicar un sedimento para confirmar la existencia de leucocitos y bacterias, que indicarían una alta sospecha de ITU y que siempre debe ratificarse con un urocultivo. Para cultivar la orina, en los lactantes se recogerá tras un adecuado lavado de los genitales y posterior colocación de una bolsa, que deberá ser cambiada cada 15-20 minutos para evitar contaminaciones; cuando existan dudas del resultado se recogerá directamente mediante un sondaje o una punción de la vejiga. En niños mayores y tras el correspondiente lavado, se despreciará el primer chorro y se recogerá el central depositando la orina en tarro estéril y cultivándolo lo antes posible ( si no se puede, debe guardarse en el frigorífico). Lo ideal es recolectar la orina de la mañana. Uno de los grandes problemas en el diagnóstico de la ITU son la gran cantidad de urocultivos contaminados , generalmente por mala técnica en la recogida de orina, que conducen a la práctica de exploraciones( muchas agresivas) y/o tratamientos innecesarios; por este motivo se desaconseja realizar urocultivos si no existe una sospecha razonable de infección (fiebre, tirita/sedimento patológico…)
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