Son unos pequeños tubitos de plástico ,que el Otorrino coloca en la membrana timpánica tras practicar una pequeña incisión y aspirar las secreciones del oido medio.
A través de ellos pueden drenar las secreciones, pero su principial misión es la de permitir una correcta ventilación del OM, lo que contribuirá: a una disminución de la inflamación en su interior, a la curación de la otitis serosa y a conseguir una mejor audición.
¿Cuáles son las indicaciones de los DTT?
Como en otras actuaciones médicas se ha pasado del excesivo intervencionismo de décadas pasadas, a una tendencia restrictiva- quizás exagerada en algunos ámbitos- en cuanto a la colocación de los DTT. Sin duda la actitud inicial debe ser conservadora, reservándose la cirugía basicamente para 3 situaciones concretas:
- Retracción timpánica importante
- Hipoacusia. Si bien los DTT sólo han demostrado una mejoría de la audición a corto plazo, parece lógico que si está muy disminuida en una edad de aprendizaje y desarrollo del lenguaje puede plantearse como alternativa válida en algunos casos. La indicación clásica para la colocación de DTT era la persistencia de una otitis serosa más allá de 3 meses; hoy la actitud es más conservadora, volviéndose a valorar tras ese tiempo si causa o no problemas, si afecta a uno o los dos oidos, si perjudica el aprendizaje ; en muchos casos se decidirá seguir esperando la resolución espontánea.
- Otitis de repetición y de dificil control con tratamiento médico.
Existen dos tipos de tubos de DTT:
1) Tubos de Donaldson o diábolos, son los que se utilizan habitualmente. Suelen caer espontáneamente a los 6-8 meses.
2) Tubos en T, de mayor duración y que en la mayoría de casos deben ser extraidos. Están indicados cuando han fallado los anteriores o se necesita que permanezcan más tiempo (por ejemplo ante gran retracción del tímpano).
La técnica quirúrgica es sencilla, aunque en niños se debe realizar bajo anestesia general y en medio hospitalario, lo normal es que se pueda dar el alta en unas horas. Habitualmente los tubos de drenaje no duelen y unicamente debe evitarse la entrada de agua hasta que caigan los tubos y se produzca la cicatrización del tímpano. Un pequeño número de niños precisará la colocación de DTT en años sucesivos, al persistir o recaer el problema.
El hecho de llevar DTT no evita que mientras tanto el niño, pueda padecer nuevas infecciones de oido , que deben ser tratadas de manera convencional.
El porcentaje de complicaciones los DTT es pequeño siendo la más frecuente una perforación timpánica residual.



