Las adenoides, popularmente conocidas como vegetaciones, son unos pequeños nódulos de tejido linfático situados en la zona de transición entre la parte posterior de las fosas nasales y la faringe. Como su misión es defensiva, al constituir una de las primeras barreras ante la entrada de virus y bacterias por las vías respiratorias, suelen estar agrandadas en mayor o menor medida durante los primeros años de vida- cuando los procesos infecciosos son frecuentes- y generalmente sufren una regresión a partir de los 4-5 años, llegando en muchas ocasiones a su desaparición en la adolescencia.
Cuando se afirma que un niño “tiene vegetaciones” ,en realidad se quiere decir que son demasiado grandes( hipertróficas) - ya que todos las tienen- y que por su excesivo tamaño/inflamación producen problemas como:
- Dificultad respiratoria, lo que provoca que respire con la boca abierta , que ronque por la noche y en casos más severos apneas durante el sueño.
- Voz nasal o gangosa.
- Emisión de abundante mucosidad por las fosas nasales y también goteo del mismo a la faringe, responsable en muchas ocasiones de tos nocturna rebelde. Este moco puede también producir secundariamente sinusitis y bronquitis.
- Mal aliento sobre todo al levantarse
- Deformidades del paladar
- Otitis de repetición. Como consecuencia de la obstrucción de la trompa de Eustaquio- que es el conducto que une el oido con la nasofaringe- por unas vegetaciones grandes; de esa manera no se produce una correcta limpieza y ventilación del oido.
Por su localización, no es posible visualizar las adenoides al abrir la boca; cuando exista sospecha de una hipertrofia de las mismas, debe recurrirse a la práctica de una radiografía lateral del cuello o la cada vez más extendida endoscopia nasal por parte del Otorrinolaringólogo.




0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada