Produce estupor el goteo de noticias sobre la violencia infanto-juvenil en nuestro país, sin embargo parece preocupante que nos vayamos acostumbrando a ellas. Tras los consabidos comunicados de condena, manifestaciones, aplausos (?) en los entierros etc. pasamos a otra cosa, porque la vida son dos días y hay que disfrutar. Mientras, los políticos discuten sobre si hay que endurecer las leyes, seguramente será necesario ,pero no suficiente.
El mal es mucho más profundo. La responsabilidad es- o debería ser- compartida por:
1) Los padres. Partiendo de la base de que como decía un célebre político, al ser requerido sobre la conducta de uno de sus vástagos,: “es más fácil ser primer ministro que padre”, no podemos seguir mirando hacia otro lado. Muchos de nuestros hijos carecen de referentes y valores, no saben lo que está bien o mal, nadie se lo enseña. Es cierto que nuestra sociedad es complicada, en muchas ocasiones trabajan el padre y la madre, no hay tiempo para los hijos y se compensa concediéndoles todo lo que piden pero no lo más preciado, la dedicación , el cariño y la educación. Nuestros hijos necesitan recuperar valores ( la bondad, el respeto a los demás y al medio ambiente, el esfuerzo, la disciplina….) y seguramente tener unas expectativas de futuro más realistas (no todos van a ser Rafa Nadal o un gran ejecutivo, y además no por ello serían más felices).
Esta tarea requiere mucho esfuerzo, porque además uno se siente solo, requiere hablar con ellos, controlar los programas de TV/internet, el botellón, las drogas…fomentar el deporte y las actividades familiares, además de predicar con el ejemplo en casa. Pero no hay otro remedio si queremos vencer el relativismo y el materialismo que al final conducen a la violencia.
2) Los maestros. Aunque muchas veces ellos también son los paganos de este problema. Los padres debemos apoyarles para que recuperen la autoridad. Y por otro lado, debemos exigir una educación libre, no sectaria y en la que prime la cultura del esfuerzo y no el igualitarismo que favorezca la vagancia. No podemos consentir que los partidos utilicen la educación para sus fines, la escuela debe formar personas y ciudadanos además de impartir conocimientos técnicos.
3) Los medios de comunicación. Casi podríamos reducirlos a la TV , que es el medio más influyente en los jóvenes. Resulta aterrador el panorama televisivo español , incluso o sobre todo en horarios para niños y jóvenes, proliferan los programas del corazón, realitys, diarios donde la gente cuenta sus miserias, series que ridiculizan valores “carcas” y enaltecen conductas poco recomendables….y todo ello con el silencio cómplice de padres, educadores y sobre todo de los políticos.
En fin, es un tema complejo, no he tocado el apartado de los políticos más que indirectamente pero en el fondo tienen una gran responsabilidad (legislativa, de control de la educación y por desgracia de los medios) y es necesario que se la exijamos. Pero tampoco nosotros podemos seguir viviendo sólo para el “sexo,drogas y rock´n roll”, de otra manera no podremos quejarnos y culpar al empedrado.




7 comentarios:
Bien escrito!
Tiene Usted más razón que un SANTO....
Saludos.
Muy verdadero y de agradecer tus palabras. Los padres nos deberíamos de concienciar que ni políticos, ni maestros, ni las firmas comerciales, ayudarán a que recuperemos algunos valores, porque seamos sinceros y reflexionemos: "no es que nuestros hijos estén creciendo sin valores, es que los adultos (los padres) los estamos perdiendo, y de vez en cuando, palmadita a la espalda.
Dr. Muñoz, ha escrito Vd. un gran artículo, y además es un excelente pediatra. Lo comprobé el verano pasado cuando acudí con mi hija a su consulta, aquejada de jaquecas diarias, y Vd. después de un exhaustivo reconocimiento nos tranquilizó diciendo acertadamente que éra un problema pasajero y que se solucionaría solo.
Muchas gracias y un fuerte abrazo, Rosa María (de Madrid).
Gracias Rosa, es Vd. muy amable, me alegro que le haya gustado y confío en seguir siéndole útil. Un abrazo.
Dr.Muñoz, como siempre es un placer leerle y escucharle. Enhorabuena por su articulo y siga con este proyecto.
Gracias
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