¿Qué medidas se deben adoptar ante el reflujo gastroesofágico?
1] Ante el reflujo gastroesofácico fisiológico lo primero que debe hacer el pediatra es tranquilizar a la familia, explicándoles la naturaleza benigna del proceso y que habitualmente va a durar meses; compartir con los padres una actitud paciente, evitará pruebas y tratamientos innecesarios.
2] Como el aumento de presión en el interior del abdomen favorece el reflujo, se aconseja que estos niños hagan una dieta fraccionada: es decir, que coman cantidades menores pero más a menudo.
Otra medida dietética sería espesar los biberones, pues los alimentos líquidos lógicamente refluyen más. En este sentido,hoy disponemos de fórmulas Anti Reflujo (AR) que incorporan un espesante a la fórmula habitual, pero no siempre mejoran el problema. También y por la misma razón, en cuanto sea posible se incorporará cereales al biberón y posteriormente los alimentos sólidos, teniendo en cuenta que debe hacerse bajo asesoramiento pediátrico, pues la introducción precoz de algunos alimentos puede acarrear otros inconvenientes.
3] El otro pilar clásico del tratamiento es el postural. Parece lógico que no mover mucho a estos bebés tras las tomas podría beneficiarles. Se ha comprobado también, que los lactantes refluyen menos cuando se les acuesta boca abajo, sin embargo, como esta posición resulta peligrosa, ya que puede estar relacionada con la muerte súbita del lactante, únicamente se llevará a cabo para aquellas situaciones donde los beneficios superen a los riesgos (sólo cuando el pediatra lo indique).
No ha podido demostrarse, aunque se sigue recomendando, que la posición semiincorporada (inclinación de 30º) reduzca los episodios de reflujo e incluso es posible que aumenten si se hace en posición boca arriba.
4] El tratamiento con fármacos se reservará para aquellos casos en que exista reflujo gastroesofágico patológico e irá encaminado fundamentalmente a la reducción de la producción de ácido y en consecuencia de irritación de la mucosa esofágica y/o respiratoria.
Existen fármacos que podrían mejorar el funcionamiento del esfínter pero algunos de ellos pueden producir complicaciones cardiacas, por lo que, en caso de utilizarlos, debe ser bajo estricto control médico, y otros menos problemáticos pero cuyos resultados son contradictorios; entre estos últimos podríamos citar la Domperidona, que a veces se utiliza en niños con reflujo gastroesofágico fisiológico con síntomas muy frecuentes y que llegan a angustiar a los padres.
5] Por último, y para los reflujos gastroesofácicos patológicos que no mejoran con el tratamiento, estaría indicada la cirugía, aunque, afortunadamente, no es habitual tener que recurrir a ella.




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